Mostrando entradas con la etiqueta a veces me pongo a pensar.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta a veces me pongo a pensar.... Mostrar todas las entradas

jueves, abril 17, 2008

El día que aprendamos a amar.

Estaremos juntos el día que
La tierra truene,
Las paredes hablen,
El cielo deje de llorar,
El corazón deje de sentir,
Mis lágrimas se olviden de brotar,
Los poetas se cansen de escribir,
Los pintores se olviden de pintar,
Los artistas dejemos de sufrir,
Los de arriba dejen de mentir,
Los de abajo paremos de soñar,
Mi autoestima decida aparecer,
Los héroes dejen de morir,
Las hojas no caigan en otoño,
La bestia deje de brillar,
El humano se harte de fumar,
Las almas se atrevan a huir,
El condenado se crea de nuevo feliz,
Dejemos de tomar atajos,
No nos quede más crueldad,
Sobrevivamos a la realidad,
No nos valgamos de pretextos para volar,
Estaremos juntos el día que todo sea perfecto,
El día que tus ojos me pidan perdón,
El día que aprendamos a amar.

María Sofía Borsini.

viernes, diciembre 21, 2007

#6

Descubrí que la mejor manera de ser feliz,
Es estar lejos tuyos.

(Más lejos mejor)

María Sofía Borsini

lunes, noviembre 26, 2007

#3

Que se yo,
Yo me quedo acá, atrapando algún sueño.
Y si me aburro no va a ser tu problema.
Porque vos no tenes porqué cuidarme.

La duda es hermosa,
pero tener tantas dudas ya no es divertido.

María Sofía Borsini

Partir.

Ojala fuera tan fácil dejar partir tus manos, dejarlas partir y ya.
Decirle adiós a esos dedos tan perfectos, y creer, aunque sea sólo por medio minuto creer, que no los extrañaría.
Pero cada vez me es más difícil engañarme.
Y debe ser por eso que no puedo soltar tus ojos.

Tus ojos! Tus ojos!
Esa mirada que habita en tus ojos!
Tan azules, tan profundos, tan inmensos!
Si tuviera que describirte solo eso te diría, y así estaría diciendo todo.
Mar, habita el mar en tus ojos.
Mar, me haces acordar tanto al mar!
Mar, si, mar! Que palabra tan perfecta! Y que bien combina con tu nombre!

Tu nombre! Otra palabra perfecta! Palabra que repito, insensatamente!
Siete letras que me han arrancado cualquier cordura que podía quedarme.
Y que bien que se siente, estar en la nada!
Porque lo se, ya lo he perdido todo, pero estoy tranquila, ya nada tengo por perder.

Y morir, si, morir, porque se que ni viviendo por ti siquiera, conseguiría que regreses!

María Sofía Borsini – Lunes, 26 de noviembre de 2007.

lunes, noviembre 19, 2007

#2

No me imagino, realmente,
El día que deje de verte.
María Sofía Borsini

viernes, noviembre 09, 2007

#1

Hay cosas que dicen mucho;
Y hay muchos que dicen cosas.

María Sofía Borsini

jueves, noviembre 08, 2007

Soledad.

Reflexioné sobre lo que estuve leyendo.
Y tenes toda la razón, y me enamore de tus palabras.

Cuando la soledad ocupa mucho lugar hay que sacarla afuera para que respire.
Y puede ser que no esta tan sola, me acompaña mucha más soledad.
Y a veces se transforma en una compañía agradable.

Y viste? Viste que se disimular muy bien?
Apuesto la vida (o lo que queda de ella) que jamás supusiste que estaba mal.
Que me moría, realmente me moría por dentro.
Y que te tenía enfrente, y que me hablabas, y te respondía, y te miraba como si nada.
Como si no me muriera, como si no.

Y después me quedaba sin palabras.
Sin palabras pero con boca, para decirlas más tarde, cuando se me acomoden en la lengua y decidan salir.

Y ponele, ponele que el domingo no me dolías.
Ponele que soporte muy bien.
Viste que buena actriz puedo ser? Lo viste?

Pero es imposible mentirte ahora, que te escribo para que no me leas.
Me bajo la presión tres veces, en una casi me desmaye.
Me volví loca al entrar en recuerdos, al perderme en libros y al ver ahí (donde ya sabes) a mi viejo yo.

Y nota, nota bien, que cuando mirada para abajo, era porque estaba a punto de llorar.
Y si te interesa saber, iba a llorar por vos,
Por muchas cosas, pero por vos en principal,
Por muchas cosas, por cosas que les des las vueltas que le des, terminan en tu nombre.
Terminan con N, empiezan con A, y dan vuelta a un universo de letras de cristal.

Y llegan, y vienen, y se van.
Y me rozan, y me ponen los pelos de punta, la piel de gallina.
Pero no te das cuenta, por suerte, de mi enamoradiza estupidez.

Soledad…
Soledad…
En realidad no estoy tan sola.
Sólo estoy muy lejos, muy pero muy lejos de lo que solía estar.

A 1012 Kilómetros de tu alma.
Pero a dos cuadras de tu cuerpo.
Pero tu cuerpo no me sirve, a tu cuerpo no lo quiero.
Te quiero a vos.
Y a la luz, que viene anexa a tu mirada.

María Sofía Borsini – Jueves, 08 de noviembre de 2007.

martes, octubre 23, 2007

Se apaga el sol.

(Gracias Carlos)

Se apaga el sol, la luz, la vida.
No quiero estar cuando me lo confieses.
Ya se que la amas tanto.
Pero no me lo digas.
Se apaga tu luz, eterna gloria mía.
Se apaga el sol, se apaga el sol, se apaga el sol.
Se suicida la única esperanza del 2007.
Se vota toda primavera de junio.
Llegaste al punto obvio. Muy bien, te felicito.
Se apaga el sol! Se apaga!

Vos y tus septiembres mortales!
Como los odio!

Y se apaga la luz! Cuidala!
Se muere el sol en llamas!
Saldrá de nuevo mañana?

Solo me resta esperar que a la esperanza le crezcan alas.
Pues esperemos, esperemos aquí.
Mi cabeza y yo.

Se demora si esta nublado, pero sale.
Sale tarde o temprano.

Esa luz hermosa! Tanto que brillaba!
Se tiño se realidad y se extinguió.
Que lastima, que lastima…

Saldrá algún nuevo sol, esperare la magia del alba.
Espero…

Gonna get better, gona get better, better, better, better, better...


María Sofía Borsini – Martes, 23 de octubre de 2007.

sábado, octubre 13, 2007

Sin titulo 2.

Llegue a este fastidioso punto de nuevo.
A este punto en el que ya no pido amor, sino que solo pido que me dejen amar.

Que me dejen amar, nada más.
Mira que insignificante lo que pido!

Si, claro que es insignificante, si, claro que puedo amar libremente, si, claro que me dejas amar, pero…
Y si te pido que me dejes amarte?
Ahí ya no lo ves tan fácil. Ahí ya te pongo en aprietos incómodos, en explicaciones inútiles, en palabras vacías.
Ahí ya empezas a mentir como mejor te sale, de la forma en que nunca creíste poder hacerlo.

Y ahí yo creo que te creo y creo más de lo que debería creer.

Pero no concedes mis deseos, mis humildes deseos, de entregarte amor, y no recibir nada a cambio.
Cual es la parte que no te beneficia del juego? No te pido amor! Solo te ruego que me dejes amarte!

Pero seguís rehusado, excluido a mis caprichos, egoísta de mi felicidad.
Te mantenes indemne a mis antojos, justamente ahora.

Lamento informate entonces, que nada podrás hacer para cambiar mis voluntades.
No pienso, no dificulto, ni siquiera considero dejar de amarte.
Jamás se cruzaría por mi mente.
Así que tendrás q vivir con ello.
Así como yo aprendí a soportarlo.

Y así veras como un simple clamor se convirtió en un intolerable, abusivo, fastidioso deseo irrealizable.
Y así veré como finalmente, consigues cansarte de mí.
Hartarte de mis palabras, de mis acciones y de todo mi ser.
Y así, atiborrado, saturado, saciado, colmado, repleto y atestado, veras como puedes decirme que no deseas verme más, ni en el más ínfimo instante de toda esta eternidad en la que me has sumido.

Y así terminare por ver, como logro perder lo poco que quedaba, cuando todo lo que deseaba hacer era recuperarte.

Pequeñas conclusiones que hacen a los grandes errores.
Maldita dependencia que creaste en mí.

María Sofía Borsini – Lunes, 17 de septiembre de 2007.

sábado, octubre 06, 2007

Felicidad.

La felicidad es una emoción, nada más.
Y como toda emoción, dura un momento y luego se va.
Puedo nombrarte tres o cuatro momentos extremadamente felices que me ocurrieron esta semana.
Pero no por eso soy feliz.
Es más, no se si soy feliz.
Y tampoco tengo ganas de pensar si lo soy.

Además, creo que el humano es un ser incapaz de ser feliz.
Al menos serlo constantemente.
No se puede mantener la felicidad como estilo de vida, pero igual, todos nos creemos falsamente felices.
Es como cuando te preguntan “¿como estas?” y respondes “bien”, aunque muchas veces no lo estés.
Es más, creo q mucha veces al otro ni siquiera le interesa lo que vas a responder.

Pero igual lo preguntan, como un estupido deber moral.
Hacerse que se interesan por tu vida.
Hacerse los interesados en alguna otra vida que no sea la propia.

Hay muchas cosas que no voy a entender nunca.
Y hay tantas otras en las que ni siquiera pienso si tendrán o no explicación.
Las dudas son como alfileres de hierro clavados en el cuerpo, me ayudan a sostenerme, a estar en pie.
Pero no se cuanto duraran antes que el oxido me carcoma por dentro.

Hablo de felicidad, pero veo el sentido pesimista de la vida.
Es que hablar de felicidad me pone así.
Porque se que soy incapaz de contenerla.
Porque se que cuando golpea mi puerta, y la invito a pasar, y se sienta conmigo, en la misma mesa, y charlamos, y tomamos el té, y estamos, y nos hacemos amigas, y parece que se va a quedar, que se va a quedar para siempre…

Es justo ahí cuando se me escurre como agua entre las manos.
Agua más liquida que el mismísimo agua.

Pero no aprendo, no, nunca aprendo.
Como todo humano, tropiezo más de mil veces con la misma piedra que siempre se mantuvo ahí, en el mismo lugar.

Y me vuelvo a emocionar, y vuelvo a ser feliz, y mis ojos se vuelven a llenar de brillo.
Sí! Brillo autentico de la verdadera felicidad!

Y otra vez, vuelvo a caer cuando te marchas.
En un pozo interminable, sin final.
Y me desgarro inútilmente los dedos, intentando trepar de nuevo adonde haya luz solar.

Y es ahora que estoy otra vez en cero, no tan lista para volver a empezar.
Y es entonces ahora cuando me detengo, y pienso, que la nada absoluta, se parece tanto a vos.

María Sofía Borsini – Sábado, 06 de octubre de 2007.

jueves, octubre 04, 2007

Miedo.

Hoy me desperté con miedo.
Le tengo miedo a la muerte.
No se porque, pero siento que la vida se me escapa demasiado rápido.
Y apenas tengo 17 años.
Estoy aguardando momentos, para poder retenerlos.
Para que se esfumen, como los colores de tu mirada, que no se donde están, que ya no los veo.
Hace exactamente 40 noches que percibo en blanco y negro.
No esta tan mal, al menos puedo ver.
Pero ese no es el punto.
El punto es que tengo miedo.
El punto es que quiero hacer demasiadas cosas.
El punto es que quiero vivir más.
Y no se si me va a alcanzar el tiempo.
Este debe ser el mensaje más importante que he hecho.
Este es un verdadero dialogo hacia el interior de mí.
Mi interior me dice que tengo miedo, miedo de morirme, y quizás morirme sin ti.
Y se que apenas tengo 17 años, pero no puedo creer ya haber llegado hasta aquí.
Hace apenas dos años que he crecido, hace apenas dos años que se quien soy, o al menos creo saberlo.
Pero no parecen dos años.
No, no lo parecen.
Y tengo miedo, mucho miedo.
Que el resto de la vida se me escape tan rápido.
Tan rápido como la búsqueda intensiva que hice para encontrarme.
Tengo miedo a que el tiempo no sea suficiente, porque se que nunca lo es.
Y que jamás pueda terminar mi obra, y que jamás nadie se entere siquiera que existí.
Porque sí, existí, estuve aquí.
Y eso es algo que me gustaría que se supiese.
Que a pesar de temerle a la muerte viví, si, viví, tuve un cuerpo, un alma, una mente.
Quiero dejar un huella. Y se me esta haciendo tarde.

Estoy lista para vivir,
Vivir con miedo a la muerte.
Por favor abran esa puerta. Afuera me espera el sol.

María Sofía Borsini – Domingo, 30 de septiembre de 2007.